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Todos los ascensos de Gimnasia y Esgrima La Plata


En 1944 Gimnasia Esgrima La Plata regresó a un mundo inhóspito. Su último paso por una categoría de ascenso fue el 15 de diciembre de 1915, cuando en cancha de Independiente, el Lobo, a partir de aquel año fusionado con el club Independencia, derrotó 3 a 1 a Honor y Patria, ascendiendo a la primera división de la Asociación Argentina de Fútbol. El campeonato arrancó para los Mens Sana el lluvioso sábado 7 de abril, fin de semana sin fútbol en Buenos Aires por diluvio, pero no en el barrio Ludueña de Rosario, donde Gimnasia derrotó 5 a 2 a Tiro Federal. Esa tarde, Randolfo Cisneros convirtió el primer par de goles de los 21 que lo consagraron el goleador del equipo. Gimnasia fue un sólido líder durante todo el campeonato. Sumó goleadas a por doquier: 5-2 a Defensores de Belgrano; 5 a 0 a Temperley; 6 a 1 a Colegiales; 5 a 1 a Quilmes; 4 a 0 a Excursionistas; 6 a 3 a Tigre (en Victoria); 6 a 2 a Estudiantes de Buenos Aires; 6 a 0 a Unión de Santa Fe. Una delantera de lujo: Gayol, Santiago, Cisneros, Rodríguez y Arregui para marcar 124 goles en la temporada. En la noche del sábado 16 de diciembre de 1944, la cancha de Estudiantes rebalsaba. La noche fue calurosa, no sólo por los casi treinta grados casi veraniegos, sino por el calor popular de las tribunas. Más de veinte mil hinchas aplaudieron la conclusión de una temporada impresionante, con una gran virtud: su alto espíritu de lucha. Las veinte mil antorchas que brillaban en la tribuna le dieron la bienvenida de regreso al tripero a primera. Fue también la despedida de un bronce Mens Sana: Oscar Montañez dejó el fútbol luego de 12 años de vestir la camiseta blanquiazul en 344 partidos.

Eran muchas las coincidencias. Habían pasado casi tres años del primer ascenso de Gimnasia a Primera. El 13 de diciembre de 1947, encima en la misma cancha, esa cancha, y con los milrayitas de Lomas de Zamora enfrente y también de noche. El pueblo blanquiazul llenó las instalaciones de 1 y 57 como no lo hacía el equipo de la ciudad que jugaba en Primera. El local era Los Andes, pero la dirigencia del club fue convencida de un conveniente cambio de localía: el partido se jugaría en La Plata a cambio de diez micros para que los socios del club se trasladaran a la capital de la Pronvincia. Cosas de la época… El mediocampo de Gimnasia fue la sensación del torneo: Rodolfo Smargiassi y el Colorado Rastelli, ambos llegados de Boca Juniors en esa temporada, fueron unos leones. Por otra parte, Emilio Pablo Jorge Fizel fue el goleador con 24 conquistas, en un equipo que llegó a una cifra exacta en el torneo: 100 tantos. Apenas comenzado aquel partido definitorio ante Los Andes, el rosario Félix Díaz estrelló un remate en el travesaño. Las crónicas nos dicen que el aliento era estremecedor. A comienzo del segundo tiempo se produjo una infracción en ataque para el campeón. Tiro libre ejecutado por Montes en forma de centro y la cabeza de Fizel, (¿quien no?) para marcar el gol del triunfo. La vuelta olímpica fue emocionante, llevando la bandera de club, al frente de todos sus compañeros, una gloria del fútbol argentino que se despedía con lágrimas en los ojos. Antonio “El Cuila” Sastre decía adiós. Una noche de gloria y emociones fuertes.

Las cosas habían cambiado en el país. Eran tiempos de profundización de los cambios sociales y homenajes: el 26 de julio de 1952 había fallecido Eva Duarte de Perón. Como homenaje, la ciudad de La Plata se renombró como “Ciudad Eva Perón”. Gimnasia, el club de los humildes, el que levantaba pasiones en las clases trabajadoras, de aquellos que iban al estadio con alpargatas bigotudas, tomaron con alegría el cambio de nombre del club: Gimnasia y Esgrima de Eva Perón. No así su archirrival, que siguió siendo Estudiantes de La Plata… El 28 de diciembre de aquel 1952 Gimnasia tenía que derrotar, si o si a Colón de Santa Fe en su estadio. Con ese resultado, no importaba como terminaba Tigre en Unión: Gimnasia de Eva Perón volvía a Primera. Todos tenían la seguridad que se iba a ganar. Los que estaban dentro del campo de juego y la multitud de las tribunas. Los Mens Sana propusieron calidad y fuerza, pero tuvieron su momento de zozobra cuando el veterano José Belarmino Canteli marcó el empate transitorio. Ahí apareció la potencia goleadora de José Domingo Chírico, que en aquel 52 tuvo una eficacia goleadora impresionante: 29 goles en 33 partidos. Un crack. La figura de aquel equipo fue Rafael Arcos, un mediocampista que había surgido en Tigre, tuvo un pasó por el Racing campeón de 1949 y jugó con la camiseta tripera entre 1949 y 1954. El resultado final fue 4 a 1. Hubo fiesta en El Bosque. Sonaban algunos valsecitos y chamamés. Los triperos de las barriadas del Mondongo y Berisso fueron felices al frigorífico al día siguiente.

El panorama para el Lobo en el verano de 1984 era complicado. Aquel equipo que había descendido en 1979, en el llamado “Cuadrangular de la Muerte” no había podido lograr un rápido ascenso a Primera A, y cada temporada que pasaba era un puñal. Primero había sido aquella campaña sorprendente de Sarmiento de Junín; luego Nueva Chicago; en 1982 le peleó hasta donde pudo el campeonato a San Lorenzo, pero en 1983 el club desbarrancó. Fue un momento de desastre institucional. Con un equipo que no pudo salir del fondo de la tabla, apretado permanente por la 22 y que zafó de un vergonzoso descenso a la C por promedio. La dirigencia encabezada por Héctor Delmar le dio la dirección del equipo a un técnico con mucha experiencia: Nito Veiga. El rival era un grande que había caído en desgracia: El Racing Club, pero lo cierto es que fue el campeonato de dos humildes, como el Deportivo Español y Argentino de Rosario quienes sorprendieron. Gimnasia arrancó con las mismas dudas de 1983. En la 7º fecha, el equipo ya acumulaba cuatro derrotas y miraba de lleno el promedio del descenso. La mano cambió a partir de la 8º fecha. Una goleada 6-2 le brindó confianza a los jugadores, si bien luego fue goleado 0-4 por Racing, el equipo tenía ganas de aparecer. Había jugadores: Osvaldo Ingrao, el polaco Kuzemka, Charly Carrió, Gabriel Pierino Pedrazzi y dos futbolistas que tuvieron en aquel 1984 su año dorado: el Copito Andrada y el Bocha Ángel Ismael Flores.  Gimnasia clasificó con cierto aire al reducido. Tuvo una durísima serie hasta llegar a la final. Primero enfrentó a Argentino de Rosario, logrando un buen empate 1 a 1 en Rosario con gol marcado por el defensor Eduardo Marasco. La revancha fue 2 a 1 en el Bosque. En semis esperó a Gimnasia otro de los cucos: Defensores de Belgrano. En cancha de River una multitud apoyó a los Triperos, que lograron un empate 2 a 2 con goles de Andrada y Pedrazzi. Un gol del talentoso Carrió en la revancha le dio al Lobo el pasaporte a la final ante Racing. La Academia venía muy golpeada. Su primera temporada en la B fue irregular y tormentosa. Encima llegaba al partido final con muchos suplentes y de casualidad. Gimnasia jugó dos partidos perfectos. Los resultados omiten comentarios: 3 a 1 en Avellaneda y 4 a 2 en el Bosque. Pasaron 26 años de aquel partido. Faltará mucho menos para que Gimnasia regrese a su lugar en el fútbol argentino: la Primera División.

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